Le pedí a Dios una flor, y me dio un jardín; luego le pedí un árbol, y el me dio un bosque; al final le pedí un buen polvo, y me dió tu número de teléfono. De ti depende que siga siendo creyente.
posted by Javier Díaz Calderón @ 2:23 p. m.
Publicar un comentario
<< Home
Ver mi perfil completo
0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home