" EL LORO GROSERO "
Cuando la vecina pasaba, el loro del peluquero siempre le gritaba sin piedad: - Buen día, puta! Hasta que un día ella no aguantó más y reclamó airadamente al peluquero, que -como modo de castigar al loro por su mala conducta- lo pintó de negro. Al día siguiente ella pasó por la peluquería y el loro, ahora pintado de negro, no dijo absolutamente nada. La mujer, triunfante, lo provocó: - Ahora estás calladito, no? A lo que el loro, con aire de olímpico desprecio, respondió: - Disculpe usted pero, Cuando estoy de smoking no hablo con putas. Gentileza de José Rojas Olivares.

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